miércoles, 23 de julio de 2008

Las ratas de las ciudades.


Existen en todas las ciudades, sean grandes o pequeñas, las ratas cuya peste va tocando todo lo que hay a su alrededor. Y no me refiero a las ratas que hay en las alcantarillas que las hay y muchas, sino a las otras, las de dos patas que caminan erguidas, sumidas en su orgullo de ser más que los otros. En esas que pululan cerca del dinero, de las posesiones, de la gente crédula. Hacen creer que son leales, legales, desenfadados, pero su fondo es de deslealtad, de ilegalidad, y de miseria.
Su ruin transitar por este mundo deja a diestra y siniestra cadáveres, de gentes sinceras, miedosas, y creyentes. Hacen su verso desde el púlpito de lo real, de lo que es así pero en realidad es asao.... jamás hablan con el corazón abierto sino con los ojos bajos escondidos en el rostro inerte. Se multiplican como ratas, se transforman en ratas, comen como las ratas, caminan como las ratas y viven como las ratas. ¿Vendrá algún día el flautista que las erradique? Espero poder ver alguna de ellas idiotizada siguiendo a algún encantador que las lleve lejos de la gente que quiere vivir en paz.

lunes, 21 de julio de 2008

El hombre de los relojes


El hombre que vive en la colina cerca de las colmenas humanas, cerca de los juegos de los niños. Ese hombre acude siempre a sus relojes, relojes de sol, relojes de cuarzo, relojes de tiempo perdido. Surcan su vida los minutos, segundos y cuartos, en punto y media,... y no le alcanza ninguno de ellos. Sudoroso exhala y bufa. Camina rápido, habla rápido, piensa rápido... vive rápido.... Sulfuroso su cuerpo, lleno de cafeína y descontrol. Sigue acallando las palabras lentas de los demás en un vertiginoso monólogo lleno de oquedades y vacios.
Sigue apabullando el pensamiento ajeno, con sus pensamientos eléctricos, y sin sentido.
El otro? quién es el otro? existen otros? Piensan otros? Ego ego ego, puro y duro.
Velocidad al vestirse, velocidad al desvestirse. Al comer remonta vuelo, al deglutir sigue su camino. Los relojes marcan su agonía, no quiere que pase el tiempo, el tiempo es algo que él no puede dominar ni con palabras, ni con pensamientos, ni con movimientos rápidos, cual mago o prestidigitador. El tiempo se escapa, se escurre entre las manos, entre los dedos rápidos. Este hombre señores vive en esta ciudad, lo he encontrado en este lugar tan lento, sobresale de los demás si quieren encontrarlo su castillo está en la colina, entre los juegos de los niños, en la tirolina, en las hamacas, en el lugar del conocimiento, búsquen a un ser rápido, agitado, despreciador de la vida, de la amistad sincera, de lo humano, de lo sencillo, de lo lógico, en fín allí lo verán, tendido entre sus relojes falsos, entre los papeles negros sin ley....

miércoles, 9 de julio de 2008

Dia de la Independencia

Hoy es el día en el que se celebra la independencia de Argentina, fue el 9 de julio de 1816, y me duele. Me duele en el alma ver como en mi país siguen pasando las mismas cosas, que no hemos madurado. Se siguen defendiendo las ideas con honda y piedras, con bombas molotov... poniendo carpas ridículas, estropeando lo que es de todos.. Veo con tristeza que la pobreza sigue creciendo, que la brecha entre los ricos y pobres cada vez es más grande. La clase media totalmente ahogada y asfixiada, agobiada por tanta desidia... En la distancia se hace más grande este sentimiento de impotencia, de ver que no se hace nada por salvar la independencia, por salvar las libertades. Es un país tan rico en geografía, paisajes y gente, es una lástima que no se pueda celebrar este cumpleaños en paz.

jueves, 3 de julio de 2008

Los afiladores de cuchillos

Dónde están aquellos afiladores ambulantes? En Buenos Aires todavía se puede oir aquel instrumento con el cual se anunciaban llamado siringa ver http://www.funjdiaz.net/museo/ficha.cfm?id=103 . Este sábado estando en Ponferrada escucho ese sonido tan familiar que me hizo recordar a mi niñez. Quedé unos minutos escuchando su música, y teniendo todavía la sensación de ser niña, abro la puerta de entrada, sigo el sonido tan ilusionada de encontrar aquel afilador que con su bicicleta con la rueda de atrás levantada, hacia rodar la piedra de afilar que tenía arriba del manubrio... Pero no!! lo que encontré me bajo rapidamente a la realidad, a este tiempo de modernidades, de todo en lata... es decir que la música celestial para mis oídos, la que me transportaba no era ni más ni menos que un cd. grabado que se repetía hasta el hartazgo, que el afilador había cambiado esa bicicleta tan artesanal por una camioneta de grandes dimensiones en cuyos costados lucía el nombre del artesano y su ocupación. En fin que me llevé un chasco tan grande como desilusionante.